La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) organizaron un taller en Colotlán, Jalisco, con el fin de incorporar las propuestas de las comunidades indígenas Wixárika y O’dam-Au’dam en el proyecto “Sistemas Alimentarios, Pueblos Indígenas y Biodiversidad”. Este proyecto, financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), tiene como objetivo transformar los sistemas de producción de alimentos para hacerlos compatibles con la biodiversidad y más resilientes al cambio climático.
El proyecto forma parte de un programa global que abarca 32 países y busca soluciones que hagan la producción alimentaria menos contaminante, garantizando la preservación de los ecosistemas. En México, se enfoca en los territorios indígenas, por lo que se desarrollará con la participación activa de las comunidades.
Durante el taller, celebrado en el Centro Universitario del Norte de la Universidad de Guadalajara, se discutieron las principales problemáticas medioambientales que enfrentan estos territorios, como la biodiversidad, el cambio climático y los recursos naturales. Además, se presentó el proceso de Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI), fundamental para garantizar que el proyecto respete las estructuras de gobernanza y las prácticas culturales de las comunidades.
Uno de los temas clave fue la equidad de género. Las mujeres, cuya participación fue fundamental, juegan un papel central en la preservación de la biodiversidad y la gestión de recursos naturales. Sus contribuciones se consideraron esenciales para diseñar soluciones que respondan a los retos medioambientales.
Este taller representa el primer paso en un proceso continuo de consulta con las comunidades indígenas. Tanto la FAO como CONABIO y el GEF ven esta consulta como vital no solo para garantizar la viabilidad de los proyectos, sino también para conocer y fortalecer los modelos de gobernanza comunitaria.
Los siguientes talleres se realizarán en Nayarit y Sonora, con la participación de pueblos indígenas como los Comcaác, Yoeme, Mexikan, Náayeri, y nuevamente los Wixárika y O’dam. Se busca avanzar hacia prácticas agrícolas más eficientes y sostenibles, asegurando un entorno saludable y la inclusión de todas las comunidades.