La presión de Washington entra en la disputa electoral de Morena

  •  Alberto Anaya atribuyó a presiones de Estados Unidos el desplazamiento político que observa en la definición de las coordinaciones estatales de Morena rumbo a 2027. La acusación surge mientras el PT disputa con su principal aliado el método para seleccionar candidaturas y advierte que podría competir solo.

La disputa por las candidaturas de 2027 abrió un nuevo frente dentro del bloque gobernante: Alberto Anaya, dirigente nacional del Partido del Trabajo (PT), atribuyó a presiones de Estados Unidos un supuesto desplazamiento hacia el centro en la selección de las coordinaciones estatales de Morena. Su declaración introduce la influencia de Washington como factor de interpretación de una disputa que, hasta ahora, se había concentrado en el reparto de candidaturas y el control de las decisiones dentro de la coalición.

Anaya planteó su acusación al ser interrogado sobre el trato recibido por el PT durante la definición de las coordinaciones estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía, vinculadas con las elecciones de 2027. El dirigente respondió que, a su juicio, existió presión estadounidense para modificar la orientación política del proceso, aunque no identificó a funcionarios, instituciones ni mecanismos concretos de intervención.

“Yo creo que hubo presión de los norteamericanos para un corrimiento al centro y a las izquierdas”, declaró Anaya. La referencia a las izquierdas aparece en su respuesta textual, aunque posteriormente advirtió sobre un giro internacional hacia la derecha. La contradicción impide establecer con precisión qué desplazamiento atribuye a la influencia estadounidense.

Cuando se le preguntó si las presiones estaban dirigidas a los gobernadores o a la presidenta de México, Anaya amplió su señalamiento sin identificar destinatarios específicos. “A todo el país, a todo el mundo, a todos los mexicanos, estamos presionados. Hay interés de que el mundo dé un giro a la derecha y ve a América Latina, como sabemos”, sostuvo. Su respuesta sitúa el conflicto electoral mexicano dentro de una disputa ideológica internacional, pero no acredita una intervención directa de Washington en las decisiones de Morena.

La posición del dirigente petista tiene una dimensión interna. Al denunciar un desplazamiento hacia el centro, Anaya defiende la identidad de izquierda del PT y cuestiona indirectamente la orientación de las decisiones tomadas por su principal aliado. La acusación también introduce un argumento político que trasciende la inconformidad por las candidaturas: presenta las diferencias entre los partidos como parte de una disputa sobre el rumbo ideológico de la coalición.

Zacatecas y las encuestas ponen a prueba la coalición de 2027

El conflicto adquiere una expresión concreta en la negociación de las candidaturas. El PT reclama que las mediciones incluyan a sus aspirantes y exige encuestas espejo para contrastar los resultados utilizados en la selección de perfiles. Detrás del procedimiento está la capacidad de cada partido para influir en las decisiones electorales y evitar que Morena concentre el control de las postulaciones.

Anaya explicó que las diferencias continúan bajo discusión en la Comisión Nacional de Candidaturas, donde participan representantes de los tres partidos aliados. La existencia de esa instancia de negociación no elimina la desigualdad política entre las organizaciones: Morena ocupa la posición dominante dentro del bloque, mientras el PT busca preservar espacios propios de decisión.

Zacatecas concentra una de las tensiones señaladas por el dirigente petista. Anaya cuestionó la definición de Morena en esa entidad y mantuvo abierta la posibilidad de competir sin alianza, aunque evitó anticipar una decisión definitiva. El desacuerdo convierte la candidatura estatal en una prueba de hasta dónde está dispuesto el PT a sostener sus exigencias frente a su principal socio electoral.

El dirigente recordó que su partido ha competido anteriormente sin alianzas y sostuvo que repetir esa estrategia no implicaría necesariamente una ruptura con Morena. La distinción permite al PT mantener abierta la negociación mientras conserva la posibilidad de presentar candidaturas propias, una alternativa que podría modificar la distribución del voto entre las fuerzas que integran el bloque gobernante.

“Nuestro partido está en la idea de una coalición total”, afirmó Anaya, aunque reconoció que no observa suficiente voluntad para alcanzar ese acuerdo. La declaración combina la disposición a mantener la alianza con una advertencia sobre sus condiciones: el PT busca participar en la definición de candidaturas y no limitarse a respaldar decisiones previamente tomadas por Morena.

La acusación contra Estados Unidos añade una dimensión geopolítica a esa negociación, pero permanece en el terreno de las declaraciones políticas. El material disponible no permite establecer que Washington haya intervenido en la selección de coordinadores. Lo que sí documenta es que el PT ha comenzado a cuestionar públicamente tanto la orientación ideológica como los mecanismos de decisión de su aliado.

La disputa de 2027 plantea así un problema de poder dentro de la coalición: Morena necesita conservar la unidad electoral, mientras el PT exige capacidad de decisión para sostenerla. La pregunta ya no es únicamente cuántas candidaturas recibirá cada partido, sino quién tiene autoridad para definir el rumbo político de la alianza.

 

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