La tribuna de Naciones Unidas terminó funcionando para Roberto Velasco Álvarez como espacio diplomático y también como escaparate de los resultados que el gobierno mexicano atribuye a la Cuarta Transformación. El canciller defendió la soberanía, la no intervención y la cooperación sin subordinación, mientras presentó cifras sobre pobreza, seguridad, salario mínimo e igualdad.
Velasco afirmó que más de 13 millones de personas salieron de la pobreza entre 2018 y 2024 y sostuvo que 42.8 millones de personas recibieron programas para el bienestar durante 2026. También mencionó inversiones en infraestructura, salud, transporte, educación, energía, agua y tecnologías emergentes. Las cifras fueron presentadas por el canciller como resultados del proceso de transformación mexicano.
El mismo recurso apareció en seguridad. Velasco sostuvo que los homicidios dolosos disminuyeron alrededor de 51 por ciento entre septiembre de 2024 y julio de 2026 y atribuyó la reducción a una estrategia que combina educación y empleo para jóvenes, inteligencia, investigación, fortalecimiento institucional y presencia del Estado. “La paz no se decreta ni se impone; se construye con justicia social”, afirmó.
La defensa diplomática llegó después del balance interno. Velasco estableció cuatro principios para la cooperación internacional: respeto a la soberanía y la integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutuos y cooperación sin subordinación. También afirmó que México puede cooperar con sus socios y, al mismo tiempo, hacer valer plenamente su soberanía.
La elección del lenguaje adquiere relevancia por el momento de la Asamblea. Donald Trump había acusado días antes a México de ser el “epicentro” de la violencia de los cárteles y sostuvo que el país debía recuperar el control de su territorio. Velasco no respondió mencionándolo por nombre: contrapuso a esa narrativa los resultados de la estrategia mexicana y la defensa del principio de soberanía.
El canciller también presentó como resultado del proceso mexicano el incremento real acumulado de 154 por ciento en el salario mínimo desde 2018 y afirmó que el país tiene el mayor poder adquisitivo en más de cuatro décadas. Sumó la igualdad sustantiva y la presencia de mujeres en los espacios de decisión como otro de los cinco ejes de su exposición.
La práctica no comenzó en Nueva York. En junio, Velasco pidió a los embajadores mexicanos fortalecer la presencia internacional del país, proyectar una imagen positiva y difundir los resultados alcanzados por el gobierno de Sheinbaum. El discurso ante la ONU encaja así con una tarea diplomática que también busca presentar hacia afuera la agenda interna del gobierno.
Después de ese balance, México reiteró sus posiciones sobre Palestina, Cuba, el derecho internacional y la mediación de Naciones Unidas. Velasco defendió la solución de dos Estados, el reconocimiento de Palestina y el rechazo a medidas económicas unilaterales contra Cuba.
El discurso, por tanto, tuvo dos capas: una defensa doctrinal de la soberanía frente a la presión externa y una presentación internacional de los resultados que el gobierno identifica con la 4T. La pregunta política queda abierta: ¿la cancillería utilizó la ONU para responder al conflicto exterior o para vender hacia afuera el balance interno del gobierno?