La educación media superior mexicana fue organizada durante décadas mediante instituciones con prestigios y mecanismos de ingreso diferentes. Para numerosos estudiantes, la selección de preparatoria significaba también aceptar una clasificación de escuelas que no necesariamente respondía a sus necesidades.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió la eliminación del examen Comipems en los planteles incorporados al nuevo sistema y afirmó que 98 por ciento de los aspirantes consiguió un lugar entre sus primeras tres preferencias.
“Nadie les dice: reprobaste el examen, porque en realidad no lo habían reprobado”, expresó la mandataria al explicar el funcionamiento del procedimiento anterior.
La reforma sustituye una parte del sistema de selección mediante examen por una plataforma de inscripción que considera las preferencias escolares de los estudiantes.
El cambio también modifica la relación entre territorio y educación. La distancia a los planteles influye en los traslados, los gastos familiares y las posibilidades de continuar los estudios.
Sheinbaum defendió al Conalep frente a comentarios despectivos sobre su alumnado y destacó su formación técnica como parte de un sistema que debe reconocer distintos perfiles educativos.
La transformación administrativa plantea una discusión de mayor alcance: la igualdad de acceso necesita acompañarse de infraestructura, docentes, equipamiento y condiciones académicas suficientes.
La prueba del nuevo modelo estará en sus resultados escolares. Obtener un lugar cercano representa una condición favorable; permanecer en la escuela, concluir los estudios y acceder a mejores oportunidades serán los indicadores decisivos.