El actor francés Gérard Depardieu enfrenta un juicio por presuntas agresiones sexuales contra dos mujeres durante el rodaje de la película Les Volets Verts en 2021. El caso marca un punto de inflexión en la respuesta de la industria cultural francesa frente a los abusos sexuales, en el contexto del movimiento #MeToo.
Las denunciantes, una decoradora de 54 años y una asistente de dirección de 34, acusaron a Depardieu de tocarlas indebidamente tanto en el set como en la vía pública. La fiscalía alega que el actor sujetó a una de ellas con sus piernas y le tocó la cintura y los senos frente a testigos. También se le atribuyen expresiones obscenas durante el rodaje.
El actor, de 76 años, ha negado las acusaciones. En una carta abierta publicada en Le Figaro en octubre de 2023, escribió: “Nunca, pero nunca, he abusado de una mujer”. Aseguró que su comportamiento pudo parecer demasiado afectuoso o intenso, pero no ofensivo.
Su abogado, Jérémie Assous, señaló que podrán probar la falsedad de las denuncias. “La verdad será evidente y está de nuestro lado”, declaró ante los medios. La defensa también informó que el actor fue sometido a un cuádruple bypass cardíaco y padece diabetes. A pesar de ello, un perito médico certificó que se encuentra en condiciones de asistir al juicio, con ciertas restricciones horarias.
El juicio, inicialmente previsto para octubre de 2024, se pospuso por motivos de salud del acusado. Podría extenderse más allá de dos días, dependiendo de las decisiones del juez. En caso de ser hallado culpable, Depardieu podría enfrentar hasta cinco años de prisión y una multa de 75 mil euros (alrededor de un millón 370 mil pesos).
Aunque más de 20 mujeres han acusado a Depardieu de conducta sexual inapropiada, este es el primer caso que llega a juicio. Las denuncias anteriores fueron descartadas por falta de pruebas o por prescripción legal. En paralelo, el actor sigue bajo investigación por una denuncia de violación interpuesta en 2018 por la actriz Charlotte Arnould.
El caso se ha convertido en el más relevante en Francia desde el inicio del movimiento #MeToo. Ha reavivado el debate sobre la tolerancia cultural hacia figuras públicas acusadas de abuso y la lentitud del sistema judicial para responder ante este tipo de denuncias.
Varias voces del cine francés han respaldado a las demandantes. La actriz Anouk Grinberg, quien participó en el mismo rodaje, calificó el comportamiento de Depardieu como vulgar y perturbador. Aseguró haber sentido vergüenza durante las filmaciones.
Por otro lado, cuatro mujeres más que aseguran haber sido víctimas de agresión sexual por parte del actor hablarán durante el proceso judicial. La abogada Carine Durrieu Diebolt, representante de una de las demandantes, afirmó que el caso es sólido y su clienta espera con calma el resultado.
Fuera del tribunal, activistas por los derechos de las mujeres se manifestaron con una coreografía al ritmo de techno, exigiendo justicia y denunciando la complicidad del sistema judicial con la violencia sexista.
Durante su ingreso al tribunal, Depardieu se apoyó en el hombro de su abogado. Fue acompañado por figuras del cine francés como Vincent Pérez y Fanny Ardant, quienes se sentaron a su lado en la sala.
El juicio es observado como un posible punto de quiebre para la industria del entretenimiento en Francia, que ha sido criticada por proteger a sus figuras más poderosas ante denuncias de abuso. Casos como los de Roman Polanski y el director Christophe Ruggia han puesto en evidencia la resistencia a confrontar el problema.
En febrero de 2024, la cineasta Judith Godrèche testificó ante una comisión parlamentaria, denunciando abusos sufridos en su adolescencia. Pidió reformas legales y mayor protección para menores en el ámbito artístico.
La respuesta institucional ha sido lenta. En 2018, Catherine Deneuve y otras cien mujeres firmaron una carta en Le Monde defendiendo la “libertad de molestar” y criticaron lo que calificaron como puritanismo estadounidense.