El gobierno de Estados Unidos estableció nuevas reglas para el acceso de los medios de comunicación a los eventos presidenciales, lo que limita la posibilidad de que ciertos periodistas formulen preguntas al mandatario Donald Trump.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó que, por décadas, la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca determinaba qué periodistas podían hacer preguntas al presidente. “Ya no es así”, afirmó.
Leavitt subrayó que no todos los medios podrán cubrir los eventos del presidente, pues la Casa Blanca considera que “hacer preguntas al presidente de Estados Unidos en la Oficina Oval y a bordo del Air Force One es un privilegio concedido a algunos periodistas, no un derecho legal para todos”.
La nueva política afectó directamente a la agencia de noticias Associated Press (AP), cuyo pedido de ser incluida en la cobertura de eventos presidenciales fue rechazado por un juez.
El veto a AP surgió luego de que el medio evitara referirse al Golfo de México como “Golfo de América”, lo que desató la desautorización por parte del presidente Trump.
“La decisión del juez respalda nuestra determinación de negar a Associated Press ese acceso privilegiado”, sostuvo Leavitt.
La medida fue anunciada a través de la cuenta de la vocera en la red social X (antes Twitter), donde publicó un video en el que indicó que la administración de Trump está “devolviendo el poder a la gente”.