La defensa de la política exterior de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llevó al senador Alejandro Murat Hinojosa a recurrir a Benito Juárez como fundamento histórico de la soberanía nacional, aunque un tropiezo al pronunciar su célebre apotegma terminó por atraer la atención sobre su intervención. El legislador de Morena intentó presentar la política diplomática del gobierno federal como una continuidad de los principios que han definido la posición de México frente a otras naciones.
“La defensa de México se da desde los principios y los valores, como dice aquí en este recinto: entre los individuos, como entre las naciones, la defensa como entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, expresó Murat desde la tribuna del Senado, durante la comparecencia del secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, celebrada el 14 de octubre.
El senador, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, repitió y desordenó las palabras antes de completar la máxima juarista. El error contrastó con el propósito de su intervención: dotar de legitimidad histórica a la política exterior del gobierno de Sheinbaum mediante uno de los principios más reconocibles del pensamiento político mexicano.
La referencia a Juárez no fue accidental en términos políticos. El apotegma sobre el respeto al derecho ajeno ha sido utilizado para reivindicar la autodeterminación de los pueblos, la soberanía de los Estados y la solución pacífica de las controversias. Su presencia en el discurso gubernamental permite situar las decisiones diplomáticas contemporáneas dentro de una tradición histórica que trasciende a los partidos.
La soberanía como fundamento de la política exterior
La intervención de Murat formó parte de una comparecencia en la que Roberto Velasco defendió la relación de México con Estados Unidos bajo el principio de cooperación sin subordinación. El canciller explicó que el diálogo bilateral en materia de seguridad descansa en el respeto a la soberanía y la integridad territorial, la responsabilidad compartida y diferenciada, la confianza mutua y la cooperación entre ambos países.
La coincidencia entre el planteamiento del canciller y la referencia histórica utilizada por Murat muestra el lugar que ocupa la soberanía en la argumentación del oficialismo. Frente a una relación bilateral marcada por las exigencias estadounidenses en seguridad, migración y comercio, el gobierno mexicano busca sostener que la colaboración internacional no implica renunciar a su capacidad de decisión.
Sin embargo, la invocación de un principio histórico no demuestra por sí misma que todas las decisiones diplomáticas respondan a ese criterio. La autonomía de la política exterior también depende de los acuerdos concretos, las condiciones de negociación y la capacidad institucional para defender intereses nacionales frente a gobiernos con mayor poder económico y político.
Murat y la reivindicación del legado juarista
La trayectoria de Alejandro Murat añade un componente político a su intervención. El exgobernador de Oaxaca, quien encabezó una administración priista entre 2016 y 2022, se incorporó posteriormente a Morena y ahora preside una de las comisiones encargadas de examinar la política exterior del gobierno federal.
Su presencia en la defensa de Sheinbaum refleja la incorporación de figuras procedentes de otras fuerzas políticas a la estructura legislativa del oficialismo. En ese proceso, la reivindicación de los referentes históricos de Morena también funciona como un lenguaje compartido entre dirigentes con trayectorias partidistas distintas.
El error al citar a Juárez ofrece una imagen llamativa, pero el contenido político de la intervención se encuentra en otra parte: un senador proveniente del PRI defendió desde Morena la continuidad de una tradición diplomática que el gobierno de Sheinbaum considera fundamento de su relación con el exterior.
La comparecencia de Velasco también recordó que la política exterior no depende exclusivamente de las declaraciones del Ejecutivo. El Senado tiene responsabilidades constitucionales en su análisis y en la revisión de determinadas decisiones diplomáticas, por lo que la defensa del canciller debe coexistir con el escrutinio legislativo.
Murat terminó por completar la frase de Juárez. La cuestión para el gobierno mexicano no es repetir correctamente ese principio, sino demostrar cuánto puede sostenerlo cuando sus decisiones internacionales están sujetas a las presiones de otras potencias.