La misión Estrella Polar III: Chile reafirma liderazgo antártico con histórica visita de Boric al Polo Sur

Gabriel Boric se convirtió en el primer presidente latinoamericano en visitar el Polo Sur, fortaleciendo el rol de Chile como actor clave en la ciencia, diplomacia y conservación ambiental del continente blanco.

Entre el 2 y el 4 de enero de 2025, Chile llevó a cabo la Operación Estrella Polar III, que convirtió al presidente Gabriel Boric en el primer mandatario latinoamericano en ejercer su cargo en visitar el Polo Sur. Este hecho marca un hito en la historia de la diplomacia chilena y tiene implicancias geopolíticas, científicas y medioambientales. Además, fortalece la soberanía de Chile en la región antártica, en un contexto donde siete países disputan el control de distintos sectores del continente blanco.

El viaje fue coordinado por la Fuerza Aérea de Chile, que movilizó a Boric y su comitiva, entre ellos la ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, y científicos del Instituto Antártico Chileno (INACH). La expedición no solo cumplió con un objetivo político, sino que también permitió la realización de estudios científicos clave para el entendimiento del impacto ambiental en la Antártica.

La misión Estrella Polar III
El vuelo hacia el Polo Sur fue un desafío logístico. La comitiva viajó durante más de 30 horas desde Santiago de Chile hasta el continente antártico, incluyendo un tramo final de seis horas en un helicóptero no presurizado, que voló a temperaturas extremadamente bajas. La capitana Natalia Henríquez Bravo, quien lideró este tramo, se convirtió en la primera mujer chilena en pilotear un helicóptero hasta el Polo Sur. A su llegada, el presidente Boric y su equipo aterrizaron en la base estadounidense Amundsen-Scott, en donde permanecieron aproximadamente dos horas.

Este viaje ha sido descrito como un acto de soberanía sobre el territorio antártico chileno, el cual ha sido reclamado por Chile desde la década de 1940, y cuya extensión se extiende a más de un millón de kilómetros cuadrados. En su visita, Boric destacó que Chile es una de las naciones que, bajo los términos del Tratado Antártico, mantiene derechos soberanos sobre este territorio. Además, reafirmó el compromiso de Chile con los principios de este tratado, que establece a la Antártica como un continente destinado para la paz, la ciencia y la conservación ambiental.

Implicancias geopolíticas y científicas
Para muchos observadores, el viaje de Boric tiene un fuerte componente geopolítico. En un contexto donde Chile, junto a Argentina, Reino Unido, Francia, Australia y Nueva Zelanda disputan partes del continente antártico, la visita presidencial se enmarca en una estrategia de reafirmación de la soberanía chilena. Juan Eduardo Mendoza, doctor en estudios americanos y académico de la Universidad de Concepción, afirmó que la presencia de Boric en el Polo Sur envía un mensaje claro al resto de las naciones con reclamaciones en la región: Chile mantiene su posición firme sobre el Territorio Antártico Chileno.

No menos importante es el componente científico de la expedición. Maisa Rojas, quien acompañó al presidente, destacó que este viaje también sirvió como una plataforma para fortalecer los estudios sobre el cambio climático y la conservación de la Antártica. La presencia de los científicos del INACH permitió realizar un muestreo de varios sitios clave en la península antártica y en el glaciar Unión, así como en el mismo Polo Sur, con el objetivo de evaluar la presencia de microplásticos y carbono negro en la región.

El cambio climático y la Antártica
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación científica desarrollada durante la expedición fue el análisis de los efectos de los contaminantes como el carbono negro. Este material, proveniente de la quema de combustibles fósiles, como el diésel y la leña, tiene un impacto directo sobre el deshielo de los glaciares en la región antártica. A pesar de su corta permanencia en el ambiente, el carbono negro acelera el proceso de derretimiento cuando se deposita sobre la nieve, lo que podría tener repercusiones para el futuro de las masas de hielo del continente.

La cooperación internacional en la región
Además de su soberanía, Chile sigue siendo un actor clave en la cooperación internacional en la región antártica. A pesar de las tensiones geopolíticas, existe una histórica colaboración entre Chile y Argentina en el continente blanco. Ambas naciones han trabajado conjuntamente en operaciones logísticas y científicas a lo largo de los años. María Jesús Maibe, abogada y académica de la Universidad de Chile, explicó que la cooperación antártica entre Chile y Argentina es un ejemplo de cómo dos países pueden colaborar, a pesar de las diferencias en sus reclamaciones territoriales. Las patrullas conjuntas y los proyectos compartidos han permitido a ambas naciones fortalecer su presencia y cooperación en la Antártica.

El Tratado Antártico, que regula las actividades en la región, juega un papel crucial en la gobernanza del continente. Firmado en 1959, este tratado prohíbe la actividad militar y la explotación de recursos minerales, promoviendo en su lugar la investigación científica. Diego Mojica, miembro de la fundación Malpelo, destacó la relevancia de la Antártica para la ciencia, ya que sus condiciones extremas permiten investigar fenómenos naturales únicos, como la evolución del clima y la biodiversidad en condiciones extremas.

El rol de Chile en la gobernanza antártica
Chile es reconocido no solo por su reclamo soberano sobre la Antártica, sino también por su infraestructura logística que facilita el acceso y las investigaciones en la región. El rompehielos Almirante Óscar Viel y la reciente construcción del Centro Antártico Internacional en Punta Arenas son ejemplos claros de la inversión chilena en la investigación y en la sostenibilidad de las operaciones en la Antártica. Estos proyectos permiten a Chile seguir desempeñando un papel crucial en la gobernanza del continente y en la protección de sus recursos.

A pesar de los desafíos logísticos y ambientales, el país sigue comprometido con el cumplimiento de sus obligaciones bajo el Tratado Antártico y con su participación activa en la conservación ambiental de la región. Durante la expedición, Boric resaltó la importancia de mantener la Antártica como un continente de paz y de ciencia, al tiempo que destacó el compromiso de Chile con la protección ambiental. En este sentido, la visita presidencial envió un mensaje claro sobre la importancia de Chile como un líder en la conservación y la investigación científica del continente blanco.

Un legado para la ciencia y la diplomacia chilena
El viaje al Polo Sur de Boric también representa un legado para la ciencia y la diplomacia chilena. La visita del presidente y la labor de los científicos del INACH no solo permiten fortalecer el rol de Chile en la región, sino que también sirven para aumentar la conciencia pública sobre la importancia de la Antártica para el futuro del planeta. En un contexto global de crisis climática, la Antártica juega un papel clave como un indicador del cambio climático global, y su protección es vital para la estabilidad ambiental de la Tierra.

Chile continúa fortaleciendo su presencia en la región a través de iniciativas como el Centro Antártico Internacional en Punta Arenas, que se convertirá en un centro de investigación clave para los estudios en la región. Además, el reciente rompehielos construido por la Armada de Chile es otro paso en la consolidación de las capacidades logísticas del país en el continente blanco. Con esta infraestructura, Chile podrá continuar desarrollando investigaciones sobre el cambio climático, la biodiversidad y las condiciones extremas que definen a la Antártica como un lugar único para la ciencia.

Reflexiones sobre el futuro de la Antártica
A medida que el cambio climático afecta cada vez más a la región, la Antártica se enfrenta a desafíos cada vez mayores. Sin embargo, Chile sigue comprometido con la protección ambiental de este continente, a pesar de las presiones internacionales por su explotación económica. Las investigaciones realizadas por científicos de Chile y otros países refuerzan la idea de que la Antártica debe permanecer como un espacio dedicado a la paz y a la ciencia.

La visita de Boric al Polo Sur resalta no solo el interés estratégico de Chile en la región, sino también su compromiso con la ciencia y la sostenibilidad. Con más de un millón 250 mil kilómetros cuadrados de territorio reclamado en la Antártica, Chile sigue consolidándose como una de las naciones más importantes en la gobernanza del continente blanco, demostrando que la Antártica es, para el país, una prioridad en términos de política exterior, ciencia y conservación ambiental.

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