México no ha establecido ningún compromiso para incrementar sus compras de gas natural a Estados Unidos, pese a la propuesta presentada por el gobierno de Donald Trump como una alternativa para disminuir el déficit comercial estadounidense. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que la prioridad de su administración es desarrollar la producción nacional del energético.
“No hay ningún acuerdo, ni ningún compromiso de comprar más gas”, declaró la mandataria durante la conferencia del 21 de octubre, al distinguir entre las propuestas discutidas con Washington y los compromisos que efectivamente han aceptado ambos gobiernos.
La presidenta explicó que Trump busca reducir la diferencia entre las exportaciones estadounidenses hacia México y las mercancías mexicanas que ingresan a su país. El aumento de las ventas de gas natural permitiría a Estados Unidos incrementar sus exportaciones, aunque México ya mantiene una dependencia considerable de ese suministro.
Sheinbaum reconoció que las cinco nuevas plantas de ciclo combinado necesitarán gas natural y que, mientras México no disponga de suficiente producción propia, deberá continuar con las importaciones. Sin embargo, rechazó convertir esa necesidad en un compromiso adicional de compra con Washington.
La dependencia tiene una dimensión estructural. El 7 de octubre, la mandataria informó que aproximadamente el 75 por ciento del gas natural consumido en México procede de Estados Unidos, una proporción que vincula la generación eléctrica y parte de la actividad industrial con las condiciones de suministro de ese país.
El gobierno busca recuperar gas que actualmente se quema en instalaciones petroleras, desarrollar nuevos yacimientos convencionales y evaluar la viabilidad de extraer hidrocarburos no convencionales. Sheinbaum explicó que ya comenzó una perforación exploratoria para analizar la disponibilidad y características del agua subterránea antes de decidir si continúa el proyecto.
La presidenta sostuvo que ninguna explotación de gas debe competir con las reservas de agua potable de las regiones donde se pretenda extraer el recurso. También señaló que el aumento de la generación eléctrica mediante fuentes renovables forma parte de la estrategia para disminuir el consumo de gas.
La respuesta mexicana deja abierta la negociación energética con Estados Unidos, pero sin aceptar todavía nuevas obligaciones de compra. La capacidad del país para ampliar su producción determinará cuánto puede disminuir su dependencia de Texas sin afectar el suministro eléctrico e industrial.