Estados Unidos vota el 3 de noviembre de 2026 para renovar la totalidad de los 435 escaños con voto de la Cámara de Representantes y alrededor de un tercio del Senado. La elección definirá qué partidos controlan las dos cámaras del Congreso durante los últimos dos años del actual periodo presidencial.
Los comicios se celebran a mitad del mandato de Donald Trump. Aunque su nombre no aparece en la boleta presidencial, la composición del Congreso condicionará la aprobación de leyes, el presupuesto federal y la capacidad de fiscalización sobre el gobierno.
En la Cámara de Representantes todos los distritos eligen a sus legisladores por periodos de dos años. El partido que reúna la mayoría podrá decidir quién preside la cámara y tendrá ventaja para organizar las votaciones y dirigir sus comisiones.
El Senado funciona con mandatos de seis años y renovaciones escalonadas. Por eso, solo una parte de sus escaños se disputa en cada elección federal. Su composición importa para confirmar nombramientos y examinar iniciativas aprobadas por la otra cámara.
Además de las contiendas legislativas, los electores de distintos estados participan en elecciones para cargos estatales y locales. Las reglas de registro, votación anticipada y recuento varían según cada jurisdicción.
El resultado nacional no depende del voto popular agregado: cada distrito de la Cámara y cada contienda senatorial determina un ganador conforme a las reglas correspondientes. Los márgenes estrechos pueden retrasar la definición de algunas carreras.
Para México, el equilibrio político en Washington incide en debates sobre comercio, migración, seguridad fronteriza y la relación bilateral. Las decisiones concretas dependerán de los legisladores elegidos, las mayorías y las propuestas que lleguen a votación.
Al momento de esta edición, la votación está en curso y no hay resultados definitivos que permitan atribuir el control de las cámaras. La nueva composición legislativa se conocerá una vez concluidos los conteos y resueltas las contiendas pendientes.