Claudia Sheinbaum usó la conmemoración por Venustiano Carranza para emitir un mensaje de soberanía nacional en medio de tensiones con Estados Unidos. El acto unió memoria histórica, respaldo militar y política exterior desde una narrativa de defensa institucional.
En una ceremonia cargada de símbolos de Estado, la presidenta Claudia Sheinbaum convirtió el aniversario luctuoso de Venustiano Carranza en una plataforma política para fijar postura sobre soberanía nacional frente a presiones externas, con gabinete de seguridad y mandos militares como testigos.
“México lo dijo claro entonces y lo decimos hoy, es un país libre, independiente y soberano”, afirmó la mandataria al vincular el pasado constitucionalista con el momento diplomático actual, en un mensaje que resonó más allá del acto protocolario.
Sheinbaum ubicó el origen de esa postura en el México posterior a la Constitución de 1917, cuando intereses extranjeros presionaron al país tras la definición constitucional sobre recursos naturales. El artículo 27 apareció como antecedente de la disputa por control nacional.
Durante el 106 aniversario de la Columna de la Legalidad, presentó a Carranza como arquitecto de una política exterior basada en igualdad entre Estados, no intervención y autodeterminación, principios que marcaron después la doctrina diplomática mexicana.
La evocación histórica no fue neutra. El mensaje llegó en un contexto de tensión con Estados Unidos por seguridad y combate al crimen organizado. La presidenta usó memoria institucional para responder sin nombrar directamente al actor externo en el centro del conflicto.
El acto también reforzó el vínculo entre Fuerzas Armadas y legalidad republicana. Sheinbaum sostuvo que el Ejército Mexicano nació para enfrentar el golpe de Estado de Victoriano Huerta y defender el orden constitucional tras el asesinato de Francisco I. Madero.
Ese encuadre colocó a las instituciones armadas como producto de una defensa legal y no como instrumento de imposición. La narrativa importa porque reafirma el papel del aparato militar dentro del orden civil en un momento de alta exposición política.
El secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, consolidó ese mensaje con respaldo explícito a la presidenta. “El ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional refrendamos nuestra absoluta lealtad a usted”, afirmó frente a la titular del Ejecutivo.
Trevilla reconstruyó además el episodio de mayo de 1920, cuando cadetes del Colegio Militar escoltaron a Carranza rumbo a Veracruz tras el levantamiento del Plan de Agua Prieta. La escena reforzó continuidad entre memoria militar, legitimidad presidencial y cohesión institucional.