México todavía importa alrededor del 15 por ciento de sus combustibles de alto valor, entre ellos gasolina, diésel y turbosina, pese al incremento de la capacidad nacional de refinación. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que el gobierno busca disminuir ese porcentaje mediante nuevos procesos industriales en las refinerías de Tula y Salina Cruz.
La mandataria explicó que el modelo energético privilegia el procesamiento nacional del petróleo sobre su exportación como materia prima. Esa política comenzó durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, con la modernización de seis refinerías, la construcción de Dos Bocas y la adquisición de Deer Park, en Estados Unidos.
“Los ingresos se sustituyen por la venta de las propias gasolinas de Pemex”, respondió Sheinbaum cuando un periodista consultó sobre la caída de las exportaciones de crudo y las consecuencias de dejar de recibir ingresos por ventas de petróleo al extranjero.
La presidenta sostuvo que el procesamiento nacional permite transformar el crudo en combustibles destinados al mercado mexicano. La reducción de las exportaciones responde, bajo esa estrategia, a una mayor utilización de la materia prima dentro del sistema de refinación de Pemex.
La coquizadora de Tula tiene previsto ampliar sus operaciones durante noviembre de 2026, mientras continúa la construcción de otra instalación en Salina Cruz. Ambas buscan procesar combustóleo, un residuo pesado con alto contenido de azufre, para obtener productos de mayor valor comercial y mejores características ambientales.
Sheinbaum explicó que la coquización permite aumentar la producción de gasolina y diésel con menor contenido de azufre. El proceso también genera coque de petróleo, cuyo posible aprovechamiento para producir fertilizantes forma parte de los proyectos que estudia la empresa.
La presidenta reiteró que el objetivo de producción de hidrocarburos líquidos se mantiene alrededor de 1.8 millones de barriles diarios. Argumentó que elevar considerablemente esa meta requeriría mayores inversiones y entraría en tensión con los compromisos de reducción de emisiones contaminantes.
La estrategia de refinación deberá demostrar que la venta de combustibles nacionales puede compensar la reducción de ingresos por exportaciones de crudo. Mientras la capacidad industrial no cubra completamente la demanda, México continuará necesitando importaciones de productos refinados.
Pemex busca sustituir el 15 por ciento de combustibles importados
- El gobierno federal apuesta por aumentar la refinación nacional para disminuir las importaciones de gasolina, diésel y turbosina. La entrada en operación de la coquizadora de Tula y el avance de Salina Cruz forman parte de la estrategia para aprovechar el crudo mexicano.