Claudia Sheinbaum ante el atril presidencial y la bandera de México

La elección estadounidense termina, pero los aranceles siguen

La votación del 3 de noviembre cambió el escenario legislativo estadounidense, no los interlocutores de México. El gobierno de Sheinbaum conserva la negociación con la Casa Blanca y la reducción de aranceles sigue pendiente.

Las urnas estadounidenses cerraron el 3 de noviembre sin resolver el problema comercial que enfrenta México: los aranceles sobre automóviles, acero y aluminio. La presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro que el resultado electoral no modifica automáticamente las conversaciones con Washington, porque el diálogo se mantiene con el gobierno de Donald Trump.

Ante la pregunta de si las elecciones de medio término podrían acelerar la revisión del T-MEC o fortalecer la posición mexicana, Sheinbaum evitó convertir los resultados en una ventaja negociadora. “Es muy temprano para saber si algo va a cambiar”, respondió el 4 de noviembre.

La distinción es institucional. Los electores estadounidenses renovaron cargos legislativos y estatales; el equipo que negocia con México sigue integrado por funcionarios de la administración federal. La interlocución comercial no se trasladó al Congreso por el hecho de que hubiera comicios.

En los días previos, México había explorado la posibilidad de alcanzar un entendimiento antes de la votación. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo conversaciones con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el representante comercial Jamieson Greer. El 28 de octubre Sheinbaum reconoció avances, pero no un acuerdo definitivo.

El desacuerdo más visible permanece en los aranceles estadounidenses aplicados bajo la sección 232 a sectores industriales estratégicos. Para las plantas instaladas en México y sus cadenas de suministro, esa discusión tiene efectos concretos sobre costos y condiciones de exportación.

El T-MEC continúa vigente mientras sus integrantes discuten la revisión. La negociación bilateral entre México y Estados Unidos no equivale, por sí misma, a la desaparición del acuerdo trilateral con Canadá.

La presidenta condicionó cualquier cambio de escenario a la decisión que adopte Trump después de los comicios. No afirmó que el nuevo equilibrio político en Estados Unidos vaya a favorecer o perjudicar a México.

Por ahora, la continuidad de las conversaciones es el único desenlace confirmado. La negociación deberá mostrar si consigue reducir las barreras arancelarias que México mantiene entre sus prioridades y qué compromisos asumirán las partes.

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