Los guantes que necesitaba un hospital de Quintana Roo no estaban agotados. Habían sido comprados y se encontraban en un almacén. El personal médico, sin embargo, seguía esperando su entrega.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo contó el episodio durante una visita a Campeche, después de revisar personalmente las dificultades que enfrentan los hospitales del IMSS Bienestar para obtener medicamentos y materiales.
Primero pidió verificar la compra con Birmex. Le confirmaron que los guantes figuraban entre los insumos adquiridos. Después solicitó revisar dónde estaban. El material permanecía en una bodega estatal.
“¿Cómo es que si están los guantes en el almacén no llegan al hospital?”, preguntó.
La explicación apareció en el procedimiento administrativo. Para solicitar suministros, el director del hospital debía redactar un oficio. Algunas unidades podían enviarlo por correo electrónico. Otras todavía necesitaban entregarlo físicamente.
Esa diferencia podía traducirse en horas de traslado y personal sanitario ocupado en conseguir insumos que ya estaban dentro del sistema público.
El caso expuso una debilidad que la inversión por sí sola no resuelve. Un hospital puede contar con nuevos equipos y especialistas, pero su capacidad de atención disminuye cuando falla la distribución de los materiales básicos.
Sheinbaum anunció que buscará egresados y especialistas de universidades públicas mexicanas para diseñar un sistema digital de inventarios, solicitudes y entregas. Mencionó al Tecnológico Nacional de México, al Instituto Politécnico Nacional y a la UNAM entre las instituciones cuyos jóvenes podrían participar.
La transformación anunciada también modifica la manera en que la Presidencia supervisa los servicios de salud. Después de recorrer las 24 entidades incorporadas al IMSS Bienestar y ordenar reparaciones de quirófanos y compras de equipamiento, la mandataria decidió escuchar directamente a quienes administran los hospitales y trabajan con los pacientes.
Sus informes semanales no habían impedido que continuaran las quejas por desabasto y deficiencias en la atención.
El Gobierno federal pretende presentar el nuevo esquema en una conferencia matutina de la próxima semana. Todavía tendrá que traducir la propuesta en procedimientos, herramientas digitales y una distribución más rápida.
La experiencia de Quintana Roo deja una dificultad precisa para esa transformación: comprar los materiales no garantiza que lleguen a los hospitales. El abastecimiento termina únicamente cuando el personal médico puede utilizarlos.