Los automovilistas que cruzan Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, cuentan desde el 29 de octubre con un nuevo distribuidor vial sobre la carretera federal 121. La obra, construida con una inversión de 663 millones de pesos, busca reducir los congestionamientos que durante años afectaron la comunicación entre Puebla y Apizaco.
El puente tiene una longitud de 1.2 kilómetros, cuatro carriles de circulación y una estructura sostenida por 53 columnas y 180 trabes. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) calcula que alrededor de 54 mil vehículos utilizan diariamente este corredor, donde los cruces a nivel provocaban largas filas.
“Hoy ya entra en operación”, informó Jesús Antonio Esteva Medina, titular de la SICT, durante un enlace con la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. El funcionario aclaró que continuarán los trabajos en la parte inferior del distribuidor, sin impedir el uso de los nuevos carriles.
La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros destacó la importancia del proyecto para una zona donde confluyen transporte de pasajeros, vehículos particulares y actividad comercial. Chiautempan mantiene una tradición textil que atrae compradores de distintas localidades y depende de la conexión carretera con otros municipios.
El costo de permanecer detenido
Antes de la intervención, los automovilistas enfrentaban tiempos de espera de entre 30 y 50 minutos en determinados cruces. La nueva infraestructura permitirá separar parte del tránsito de largo recorrido de los movimientos locales, con un ahorro estimado de hasta media hora por trayecto.
La SICT informó que el distribuidor beneficiará potencialmente a más de 73 mil habitantes. Las autoridades también reportaron la generación de 2 mil 220 empleos durante la construcción, que incluyó un puente de tercer nivel levantado sin suspender por completo el tránsito del corredor.
La solución fue definida después de estudios de movilidad en cuatro intersecciones de la carretera. Uno de los puntos más importantes corresponde al cruce con la avenida Antonio Díaz Varela, donde coincidían vehículos locales y unidades que transitaban por la vía corta Puebla-Apizaco.
La apertura de los cuatro carriles constituye el inicio de la operación vial, no la conclusión de todos los trabajos. Los tiempos de traslado tendrán que comprobarse con la circulación cotidiana y con la terminación de las obras inferiores. Para habitantes, transportistas y comerciantes, la consecuencia inmediata será disponer de una alternativa para atravesar uno de los puntos de mayor tránsito de la región.