A lo largo de la primera quincena de febrero se presentaron datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía que reflejaron una inflación anual de 3.74 por ciento y un Índice Nacional de Precios al Consumidor que alcanzó 138.631 tras incrementarse 0.15 por ciento respecto al periodo previo; en dicho lapso se observaron diferencias en la evolución de la inflación quincenal, que se situó en -0.10 por ciento, y en la tasa anual, que arribó a 4.45 por ciento al comparar con cifras del mismo intervalo en 2024, configurando un escenario heterogéneo en la dinámica de precios en el país.
Basándose en el análisis de los indicadores, el informe precisó que el Índice de Precios Subyacente se incrementó 0.27 por ciento en la quincena, lo que se tradujo en un ascenso de 0.21 por ciento en el apartado de mercancías y de 0.32 por ciento en el segmento de servicios, permitiendo diferenciar el comportamiento de los precios esenciales de aquellos sometidos a mayores fluctuaciones en el contexto de la economía mexicana.
Considerando otros parámetros, el Índice de Precios no Subyacente descendió 0.25 por ciento en términos quincenales, mientras se constató una reducción de 0.81 por ciento en los precios de productos agropecuarios y se registró un leve aumento de 0.18 por ciento en tarifas energéticas y en tarifas autorizadas por el gobierno, situación que evidenció la disparidad en la variación de precios conforme a las distintas categorías de consumo.
Durante el periodo analizado se constató que productos genéricos exhibieron movimientos divergentes, ya que insumos tales como huevo, loncherías, fondas, torterías, taquerías, vivienda propia y carne de res experimentaron incrementos en sus precios, mientras que artículos como jitomate, cebolla, calabacita, nopales y gasolina de bajo octanaje descendieron, configurándose un panorama complejo en la estructura de la canasta básica.
Exploró el análisis económico el contexto de estos indicadores, el cual reveló que el fortalecimiento de algunos índices contrastó con la reducción en otros elementos esenciales, situación interpretada en el marco de una estabilidad relativa y desafíos en la determinación de tendencias inflacionarias, lo que resaltó la importancia de estos datos para orientar políticas destinadas a la estabilización de la economía nacional.